El Carnero de Medellín: la primera crónica de la ciudad
En 1797 un amanuense cojo y expósito empezó a anotar todo lo que pudo encontrar sobre el pueblo donde vivía. Siguió haciéndolo más de cuarenta años. El resultado —Carnero y miscelánea de varias noticias, antiguas y modernas, de esta Villa de Medellín— es la primera crónica propia del pueblo. El ITM, que vende la edición moderna, llama a su autor «el primer cronista de Medellín» y a su obra «la producción histórica más temprana de los antioqueños» (ITM): la descripción que una editorial hace del libro que vende. El Colombiano, citando al historiador que lo transcribió, es más seco: un escribano tal vez con ímpetus de historiador y de cronista, que al final no fue ni lo uno ni lo otro (El Colombiano).
Hoy el manuscrito está al alcance de cualquiera con un navegador: el Archivo Histórico de Medellín publicó 385 imágenes de sus páginas con licencia abierta (Internet Archive).
Y casi nadie puede leerlo. Son imágenes de una letra temblorosa y llena de abreviaturas de comienzos del siglo XIX, y la capa de texto automática no la reproduce. El detector de escritura del propio OCR leyó esa letra como japonesa, con una confianza de 0,5567, mientras su detector de idioma marcaba el ítem como español con confianza plena (metadatos de Internet Archive). En tres años y medio en línea tiene menos de 800 visitas: su página muestra 727 y la API de visitas del propio archive.org devuelve 779 (consultadas el 17 de septiembre de 2026), y suben unas treinta al mes.
El manuscrito, en cifras
| Dato | Valor | Fuente |
|---|---|---|
| Autor | José Antonio Benítez, «El Cojo» (c. 1768–c. 1841) | Internet Archive; El Colombiano |
| Escrito entre | 1797 y 1841 (El Tiempo lo da por terminado en 1840) | Internet Archive; El Tiempo |
| Extensión | 165 hojas, sin contar varios dibujos y grabados | El Tiempo |
| Donación al Archivo | 22 de septiembre de 2020 | Alcaldía de Medellín |
| Publicado en línea | 11 de marzo de 2023, 385 imágenes | Internet Archive |
| Licencia de los escaneos | CC BY-NC-SA 4.0 | Internet Archive |
| Visitas en 3,5 años | 727 en la página del ítem, 779 según la API (sept. de 2026) | Internet Archive |
| Primera impresión | 1988, 148 años después de terminado | El Tiempo |
| Edición moderna | Transcripción, prólogo y 345 anotaciones de Roberto Luis Jaramillo | El Tiempo |
¿Quién fue «El Cojo» Benítez?
Casi todo lo que se sabe de su vida viene de una sola persona. Roberto Luis Jaramillo, el historiador que transcribió el manuscrito en los años ochenta, es la fuente del expósito, la escuela, el oficio y la lectura del título, en dos entrevistas de prensa, de 2020 y 2021. No se ha publicado ningún documento detrás de esas afirmaciones, y no encontramos otro investigador que haya escrito sobre su vida. Lo que sigue es el relato de un especialista, no un registro establecido.
Un hombre sin biografía. Como dice El Colombiano, «de su autor se sabe poco porque no hay biografías»: su año de nacimiento, 1768, se deduce de un retrato en acuarela que le hicieron en 1835, cuando tenía 67 años (El Colombiano). Ese retrato está encuadernado dentro del manuscrito y su leyenda dice:
Jᵉ ANTº BENITEZ, EN LA EDAD DE 67 Aˢ CUMPLIDOS EL 31 DE DBRᵉ DE 1835
(Nuestra lectura de la imagen 2 del manuscrito escaneado.)
Debajo, en letra más pequeña: Año de 1836. Por Manˡ Hernandez —nuestra lectura de la imagen 2, donde una marca final tras el nombre es ilegible.
Lo que el historiador Roberto Luis Jaramillo estableció sobre su vida, según El Tiempo, es duro: «El ‘Cojo’ Benítez fue un hijo repudiado, expósito. Su madre lo ocultó, su padre no respondió y él terminó siendo criado por una pareja de españoles blancos de Medellín». Y además: «sí sabemos que era cojo, contrahecho, pero a su vez tuvo el privilegio de estudiar y que lo hizo en la escuela con Francisco Antonio Zea» (El Tiempo).
Saber leer y escribir en un pueblo mayoritariamente analfabeta le dio el oficio. Redactaba contratos, testamentos, hipotecas y cartas para otros, que después se llevaban a un escribano para formalizarlos: «un trabajo por debajo de la ocupación de escribano», dice El Tiempo. Otras versiones lo llaman escribano sin más (El Colombiano); la versión más detallada lo describe como amanuense.
Ese oficio es lo que hizo posible el libro: le dio acceso al archivo del cabildo, de donde sacó documentos, entre ellos la cédula real con que la corona autorizó la creación de Medellín (El Tiempo). El veredicto de Jaramillo sobre él: «Historiador no es el que sabe, sino el que busca. Y él buscó, seleccionó, transcribió e interpretó».
¿Qué hay adentro?
De todo, y sin orden. El resumen de Jaramillo: «cuenta cómo Medellín se hizo sitio y cómo se hizo villa; después, cómo se hizo ciudad; además de listados de todos los regidores y alcaldes; la creación de conventos, el estado de los templos» (Alcaldía de Medellín). Sus 165 hojas —sin contar varios dibujos y grabados— mezclan «en un vertiginoso desorden noticias, documentos históricos, reflexiones, poemas, cartas y escritos de todo tipo» (El Tiempo).
Cuatro cosas que leímos directamente de las páginas escaneadas. Los números de imagen son los del visor de archive.org, para que cualquiera pueda comprobarlas:
- El escudo de la villa (imagen 41), bajo el título Blazones: «Vn Castillo en Campo [palabra tachada] de Cielo, con dos Torreones; Encima de la Puerta Vn Corazon con Quarteles Amarillos, y Azules», y entre las torres la Virgen de la Candelaria «con su precioso Niño en los Brazos, y Vna Antorcha en la Mano». (La edición impresa de 1988 lee Carteles donde nosotros leemos Quarteles.) Conviene decirlo: esto es lo que escribió Benítez, no necesariamente lo que el escudo era. El artículo de Wikipedia sobre el escudo de la ciudad llama a su versión «la más errónea de todas» y sostiene que el escudo real lleva una torre donde él puso un castillo, y un campo jaquelado de 15 piezas donde él puso un corazón (Wikipedia).
- Por qué el pueblo se llama Medellín (imagen 41): en homenaje a don Pedro Portocarrero, conde de Medellín, entonces presidente del Real y Supremo Consejo de Indias.
- Los primeros curas (imagen 41): «Primer Cura de este Lugar siendo Citio de Anà, èl Mtrō Juan Gomez de Vreña»; y desde la fundación de la villa, un cura cuyo apellido no logramos leer con certeza, terminado en «Bernaldo de Quirós».
- El autor corrigiéndose (imagen 5). Una página entera sobre el mariscal Robledo y Sebastián de Belalcázar está tachada con trazos diagonales, y por el margen corre la nota que lo explica: «Por estar herrada esta noticia se a testado, y se a Ubicado y corregido en la foxa del frente». Debajo del bloque tachado deja escrito su método: «La noticia de la Conquista continuará al Frente, y con mayor attencion, y Claridad», porque «fueron varias las Operasiones militares» y los sucesos quedan complicados.
Los investigadores que han usado la edición impresa citan pasajes que los escaneos no entregan fácil, aunque siempre a un paso de distancia: citan la transcripción modernizada de Jaramillo, no el manuscrito. Quien cita a «Benítez» desde ahí está citando la lectura que Jaramillo hizo de Benítez. Un artículo de 2004 en la Revista Universidad EAFIT cita a Benítez sobre un ornamento para la Virgen de la Candelaria: «dicho ornamento fue hecho en las famosas fábricas de tejidos de París. Es de fondo blanco de Damasco, con muy lindos dibujos, sobrepuestos, franjas y flecos de hilo de oro fino», y sobre el franciscano Rafael de la Serna, que «abrió las Aulas de Latinidad y Letras Menores» (Escobar Villegas, 2004). Benítez también copió en su Carnero varios escritos del clérigo José María Botero, juzgado en la plaza principal en 1836 (Escobar Villegas, 2004).
Y anotó lo feo. El Tiempo señala su registro de cuando «el visitador Mon y Velarde ordenó la construcción en 1785 de un estrecho cajón de tortura con púas de hierro» (El Tiempo).
¿Por qué no se puede leer?
Porque estar en línea no es lo mismo que ser legible. Se acumulan tres obstáculos:
- El OCR no pudo con la letra. Corrió con el modelo en español y su salida para la primera página empieza con
0H 102, 1 dr VESIRAORII VIII A IN IL LLS NOLCIAS,(texto OCR; metadatos). Hay una excepción que vale la pena conocer: Benítez encuadernó folletos y periódicos impresos dentro de su libro, y esas páginas el OCR sí las leyó bien, incluida una línea de un periódico de Medellín de 1836 («Medellin Domingo 19 de Junio de 1836»). Lo buscable, entonces, son los impresos intercalados, no una sola palabra de puño y letra de Benítez. - La letra es difícil. Al menos 17 personas consultaron el libro antes de que llegara al Archivo, «muchas de ellas plagiándolo o transcribiendo erradamente su temblorosa caligrafía» (El Tiempo).
- La única transcripción moderna solo existe en papel. Jaramillo pasó más de tres años transcribiéndola a un español moderno, con un extenso prólogo y 345 anotaciones (El Tiempo). Se imprimió en 1988 como tomo 40 de la Colección Autores Antioqueños y se reeditó en 2006 en el ITM. No encontramos el texto completo de ninguna de las dos ediciones en línea.
O sea: un documento que la ciudad llamó «un patrimonio documental único en el país» al anunciar la donación que acababa de recibir (Alcaldía de Medellín), escaneado y publicado gratis por su propio archivo, con menos de 800 visitas, sin texto buscable propio y sin transcripción en línea. En inglés casi no existe, aunque no es cero: el artículo de Wikipedia sobre el escudo de Medellín cita el blasón de Benítez traducido y califica su descripción como «la más errónea de todas». Fuera de eso no encontramos ningún estudio en inglés en los índices que nos respondieron. WorldCat, HathiTrust y JSTOR bloquearon nuestras consultas, así que eso es un vacío de nuestra búsqueda, no una ausencia comprobada.
¿Es el famoso «El Carnero»?
No. El célebre El Carnero es la crónica de Bogotá de Juan Rodríguez Freyle, «escrita entre 1636 y 1638», cuyo título real es Conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada… (Archivo de Bogotá). El de Benítez es otro libro, escrito en otra ciudad siglo y medio después.
El préstamo fue deliberado. El Tiempo recoge que, según Jaramillo, la palabra se eligió porque el libro es una mezcla de muchas cosas y en alusión a El Carnero de Rodríguez Freyle, que él considera que inspiró a Benítez (El Tiempo).
Dos archivos explican la palabra de dos maneras, aunque responden preguntas distintas:
- Qué significaba la palabra. Jaramillo: «el carnero era antiguamente el lugar en donde se tiraban carnes de todas las clases. Entonces, el Carnero de Medellín tiene de todo» (Alcaldía de Medellín). En El Tiempo lo dice más completo: «Se llamaba carnero aquel lugar en donde tiraban carne de distintas partes: una oreja, un dedo, un pie (…) Todo se tiraba a un podridero común». Un libro de retazos, pues, no una fosa común.
- Por qué el libro de Freyle quedó con ese apodo. El Archivo de Bogotá lo atribuye a «la costumbre que tenían los santafereños de forrar sus ejemplares con piel de carnero para que se conservara mejor» (Archivo de Bogotá).
No pudimos consultar el diccionario: la Real Academia bloquea el acceso automatizado, así que no afirmamos aquí el sentido formal de la palabra.
Algo comparten los dos libros: el de Freyle también circuló solo en manuscrito durante dos siglos y no se imprimió hasta 1859, cuando Felipe Pérez unificó las versiones que existían (Archivo de Bogotá).
¿Qué cuenta sobre cómo empezó Medellín?
La crónica sigue el ascenso del pueblo por tres rangos, y esas fechas las confirman fuentes oficiales del departamento:
- 1615 — el visitador Francisco Herrera Campuzano ordena erigir San Lorenzo de Aburrá, donde hoy queda El Poblado (Anuario Estadístico de Antioquia). La página de corregimientos del mismo departamento fecha esa fundación el 2 de marzo de 1616 (Gobernación de Antioquia).
- 2 de noviembre de 1675 — al gobernador Miguel de Aguinaga «vino a tocarle en turno el honor de erigir solemnemente la Villa de Nuestra Señora de la Candelaria de Medellín» (Anuario Estadístico de Antioquia; Universidad de Antioquia).
- 21 de agosto de 1813 — Juan del Corral «erige a Medellín como ciudad, privilegio que hasta entonces, y en lo que respecta a la provincia, solo tenían Santa Fé de Antioquia y Rionegro» (Gobernación de Antioquia). Diez días antes había proclamado la independencia absoluta de Antioquia.
- 1826 — «se le nombra capital de Antioquia» (Gobernación de Antioquia).
La otra mitad del pasado documentado de Medellín está en Santa Elena: ver nuestra guía del área arqueológica de Piedras Blancas.
Vale la pena anotar algo que explica la forma de la crónica: Medellín no tuvo conquistador fundador. Como dice la Universidad de Antioquia, «a diferencia de otras ciudades coloniales, no fue fundada por un conquistador, sino que surgió como un sitio de paso que se fue poblando poco a poco a lo largo del valle de Aburrá» (UdeA). Un pueblo sin mito fundacional es un pueblo cuya historia hay que armar con papeles: exactamente lo que hizo Benítez.
¿Dónde está hoy el manuscrito?
En el Archivo Histórico de Medellín, en la Calle 50 # 43-64. Llegó el 22 de septiembre de 2020, entregado por Juan Fernando Mesa Villa, «integrante de la familia que ha custodiado la obra por más de un siglo» (Alcaldía de Medellín; El Colombiano).
Su recorrido —según lo cuenta la ciudad, con la información que llegó con la donación— pasó por tres traspasos privados: de Benítez a sus hijos Francisco de Paula y María Dolores; luego al historiador Estanislao Gómez Barrientos; y de este a su amigo y colega José María Mesa Jaramillo, cuyos descendientes lo donaron. La descripción del propio Archivo en línea acredita a «la familia Londoño Mesa» (Internet Archive).
Un pie de foto de El Colombiano anota que hoy se manipula con guantes y se conserva bajo temperatura controlada (El Colombiano). El restaurador del Archivo lo encontró bien conservado para su edad, pero con «manchas de pegamento y grasa», páginas «consumidas por comején», anotaciones a lápiz y una encuadernación que impide leer algunas partes (El Tiempo).
El Carnero se sumó a una colección mucho más antigua: los papeles del cabildo colonial, con código de referencia CO AHM FC2, Fondo Concejo de Medellín, productor el Cabildo Colonial, 1675–1819. La sección aparece con dos nombres incluso dentro de la guía del Archivo: Sección Cabildo Colonial en los títulos y Sección Colonia en los pies de imagen (Archivo Histórico de Medellín, Guía General). Esos papeles estuvieron en manos del Concejo hasta 1997; el Archivo se creó por decreto municipal en 1993 y empezó a operar en 1994 (Guía General). Incluyen actas, cédulas reales, censos, testamentos, expedientes de limpieza de sangre y registros de compraventa de esclavos. Una encuadernación hecha en los años cuarenta mezcló los asuntos y leyó mal las fechas, en algunos casos por siglos enteros (Guía General).
Esa colección está inscrita en el registro regional Memoria del Mundo para América Latina y el Caribe (MOWLAC) de la Unesco: no es el registro internacional ni es Patrimonio Mundial. El registro la lista como «El cabildo colonial de la Villa de Medellín: Sección Colonia, Fondo Concejo, AHM», describe un conjunto de 92 tomos que arranca en 1638 y da como año de inscripción 2014, mientras la ciudad data su certificación en 2015 (registro MOWLAC; Alcaldía de Medellín). La guía del propio Archivo describe la sección como 93 tomos entre 1675 y 1819, y lo dice dos veces. Otra colección de Medellín, el archivo fotográfico de la Biblioteca Pública Piloto, entró al mismo registro regional en 2012.
¿Cómo verlo usted mismo?
- Lea los escaneos gratis en archive.org/details/el-carnero: 385 imágenes, CC BY-NC-SA 4.0, publicadas por el Archivo Histórico de Medellín. La imagen 2 es el retrato; la 4, la portada, encabezada Memorias, fechada en 1797 y firmada por el autor.
- Visite el Archivo, Calle 50 # 43-64, entre Girardot y El Palo. Atiende de lunes a jueves de 7:30 a 12:00 y de 13:30 a 17:30, y los viernes de 7:30 a 12:00 y de 13:30 a 16:30 (Archivo Histórico de Medellín).
- Busque la transcripción impresa si quiere el texto y no la letra: la edición de 1988 de Autores Antioqueños (tomo 40) o la reedición del ITM de 2006, tomo 10 de la Biblioteca Básica de Medellín (ITM).
- Revise el resto de lo que el Archivo ha subido: 81 ítems a septiembre de 2026, entre ellos una cédula real de 1674, un censo de 1812 y un escudo de armas de 1678. (El Tiempo fecha en 1675 la cédula que autorizó la creación de Medellín; el escaneo del propio Archivo de una cédula de fundación está fechado en 1674.)
Lo que se repite y está mal
«El autor fue José María Benítez». Fue José Antonio. El error aparece en el primer viñetazo del resumen del comunicado municipal de 2020, que su propio cuerpo contradice (Alcaldía de Medellín). El manuscrito lo zanja: la portada de 1797 está firmada de su puño y letra «Jose Antonio Benitez», y la leyenda del retrato dice «Jᵉ ANTº BENITEZ». La confusión probablemente venga de que quien fue dueño del manuscrito se llamaba José María Mesa Jaramillo.
«Patrimonio Mundial de la Unesco» o «el Registro Memoria del Mundo». Es el registro regional MOWLAC para América Latina y el Caribe (registro MOWLAC): otra lista, otro estatus.
«El Carnero es la primera novela de Colombia». Esa descripción —que el Archivo de Bogotá reporta como algo que a la crónica de Freyle «ha sido llamado en varias ocasiones» (Archivo de Bogotá)— es del libro bogotano, no de este.
¿Qué de todo esto se puede comprobar?
Detrás de este artículo hay tres clases de evidencia, y no valen lo mismo.
La más fuerte: el objeto. La leyenda del retrato, la portada firmada de 1797, el escudo y la página tachada son lecturas nuestras de los escaneos, con el número de imagen para que cualquiera las compruebe. Ahí no hay nadie en el medio.
La más débil: la vida. Depende de un solo investigador vivo, contada en dos entrevistas de prensa. Si Jaramillo se equivoca o quedó mal citado, varias frases de arriba se caen juntas.
En el medio: la prueba de que el manuscrito circuló. El Tiempo dice que al menos 17 personas lo consultaron antes de que llegara al Archivo (El Tiempo). Encontramos a dos de ellas, sin pasar por Jaramillo, con búsqueda de texto completo en Google Books:
- Lisandro Latorre Mendoza, Historia e historias de Medellín, cita el Carnero sobre el nombre de la quebrada Doña María y enseguida lo discute: «aun cuando Benítez en su Carnero traiga el siguiente párrafo». Lo llama «el cronista Benítez» en otros cuatro puntos. (Página 15 de la reedición del ITM de 2006, vía Google Books; no vimos el original de 1934.)
- Las Memorias de Ricardo Olano, publicadas por EAFIT en 2004, nombran el manuscrito casi con su título completo y dicen que en él «he encontrado algunos datos sobre terrenos y calles de Medellín» (Google Books).
De los dos solo leímos fragmentos de búsqueda, no las páginas completas: tómelos como pistas que alguien con acceso a una biblioteca puede confirmar en una tarde. Que un historiador discuta con el libro en 1934 corrobora más que si estuviera de acuerdo: muestra el manuscrito abierto sobre un escritorio.
Y una ausencia. La Geografía general… del Estado de Antioquia (1885) de Manuel Uribe Ángel es la gran descripción decimonónica de la región. Buscamos en el OCR de dos escaneos de Internet Archive: ninguno contiene «Carnero» como título ni «Cojo». Eso no prueba que nunca lo viera —consultar un libro y citarlo son actos distintos—, pero es un silencio llamativo.
Una nota sobre esta guía
Cada dato sale de una fuente que leímos directamente. Los pasajes del manuscrito se transcribieron a ojo de las páginas escaneadas, conservando la ortografía original —Blazones, Quarteles, Citio, Vreña, herrada—, y cada uno lleva el número de imagen de donde salió, para que cualquiera compare nuestra lectura con la página. Donde una palabra nos derrotó, lo decimos en vez de adivinar.
Cuando las fuentes no coinciden, damos las dos versiones: 92 tomos o 93, desde 1638 o desde 1675, inscripción en 2014 o 2015, escribano o amanuense. La fecha final es otra: el Archivo y la ciudad dicen que el texto llega hasta 1841, mientras El Tiempo lo da por terminado en 1840 —y su propia cuenta de «148 años después» para la edición de 1988 depende de 1840. No hemos visto la transcripción impresa de Jaramillo, así que todo lo que aquí se le atribuye viene de entrevistas suyas en El Tiempo y El Colombiano, o de investigadores que citan su edición. Un artículo de El Colombiano tiene muro de pago a los pocos párrafos; solo usamos la parte legible.
No reproducimos las imágenes del manuscrito: son del Archivo y su licencia no encaja con un sitio comercial. Enlazamos al visor del Archivo, que de todos modos es donde conviene leerlas.
Referencias:
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Carnero y miscelánea de varias noticias, antiguas y modernas, de esta Villa de Medellín (manuscrito, 1797–1841), José Antonio Benítez. Digitalizado por el Archivo Histórico de Medellín, 385 imágenes, CC BY-NC-SA 4.0. Internet Archive · metadatos
-
«Un manuscrito sobre Medellín hace 200 años fue donado al Archivo Histórico». Alcaldía de Medellín, 22 de septiembre de 2020. Alcaldía de Medellín
-
«El centenario manuscrito que revive la historia de Medellín». El Tiempo, octubre de 2020. El Tiempo
-
«El libro Carnero es otro tesoro de la historia de Medellín». El Colombiano, mayo de 2021. El Colombiano
-
«Archivo Histórico de Medellín recibe manuscrito de hace 200 años». El Colombiano, septiembre de 2020. El Colombiano
-
Guía General del Archivo Histórico de Medellín (2014), 161 pp. Internet Archive
-
Patrimonio Documental de América Latina y el Caribe: Registro Regional MOWLAC 2000–2018, comp. Blanco, Fonseca y Moresco. CNMH–MOWLAC, 2020, 280 pp. Internet Archive
-
«El Archivo Histórico de Medellín celebra los 350 años de la ciudad». Alcaldía de Medellín, 2025. Alcaldía de Medellín
-
Escobar Villegas, J. C. (2004). «La historia de Antioquia, entre lo real y lo imaginario. Un acercamiento a la versión de las élites intelectuales del siglo XIX». Revista Universidad EAFIT 40(134): 51–79. (Cita a Benítez, edición de 1988, pp. 222 y 302.) EAFIT
-
Benítez, J. A. (1988). Carnero y miscelánea…, transcripción, prólogo y notas de Roberto Luis Jaramillo. Colección Autores Antioqueños, tomo 40, 442 pp. (Los catálogos añaden un prólogo con numeración romana, cii o ciii páginas.) Google Books
-
Benítez, J. A. (2006). Carnero y miscelánea…, Biblioteca Básica de Medellín, tomo 10. Instituto Tecnológico Metropolitano. ITM Fondo Editorial · catálogo ITM
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«El Carnero, la primera novela de Colombia». Archivo de Bogotá. Archivo de Bogotá
-
Anuario Estadístico de Antioquia 2012, generalidades históricas. Gobernación de Antioquia. Gobernación de Antioquia
-
«Medellín». Corregimientos de Antioquia, Gobernación de Antioquia. Gobernación de Antioquia
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«La historia de Medellín se narra con likes». Alma Máter, Universidad de Antioquia, 30 de diciembre de 2025. UdeA
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Archivo Histórico de Medellín (dirección, horarios, catálogo). Patrimonio Medellín